Pasta en salsa blanca: prepárala en tan solo unos minutos
La pasta en salsa blanca es un gran salvavidas para cualquiera que quiera cocinar algo fácil y rápido, ideal para adultos jóvenes o cualquiera que esté demasiado cansado para hacer algo.
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La salsa blanca también se conoce como salsa bechamel, es una salsa clásica de la cocina francesa y una de las bases de la gastronomía.
Se elabora a partir de una sencilla combinación de mantequilla, harina de trigo y leche, lo que da como resultado una mezcla cremosa, suave y blanca.

Receta de pasta en salsa blanca
Aprendamos a preparar esta receta que se puede hacer en 30 minutos o menos. Empezando por los ingredientes:
- Pimienta negro;
- Sal a gusto;
- ½ litro de leche;
- Queso rallado al gusto;
- ½ cebolla pequeña picada;
- 300g de pasta de tu elección;
- 1 cucharada de margarina;
- 2 cucharadas de aceite;
- 1 lata de nata.
Comienza cocinando la pasta, pon agua en una olla a presión y ponla a hervir, agrega también dos cucharadas de aceite y 1 cucharada de sal.
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Cuando empiece a hervir añadimos la pasta a cocer, y cuando esté blanda o en el punto que gustes, empezamos con la salsa blanca.
En otra sartén agrega la margarina y deja que se derrita, en cuanto esto suceda agrega la cebolla, sal y pimienta. Revuelve durante al menos 1 minuto sin dejar que se queme.
Luego agrega la leche y sigue revolviendo, mientras tanto agrega la nata poco a poco, revuelve constantemente para que no se queme y cuando empiece a espesar apaga.
Cuando la salsa esté lista, escurrimos la pasta y la colocamos en un bol o fuente refractaria. Agrega la salsa sobre la pasta y espolvorea un poco de queso rallado.
Dale sabor a tu plato
Y si quieres condimentar tu pasta con salsa blanca no será un problema, ya que es una base versátil que permite varias combinaciones.
Por ejemplo, el carne, son muy habituales en acompañamientos de pasta con salsa blanca.
Y el pollo desmenuzado es un gran acompañamiento para la pasta, aporta proteínas a tu plato.
Además de tocino, picaña, lagarto, cuadril, patito, filet mignon y muchos otros que pueden servir como guarniciones.
Estas son sólo algunas ideas de combinación, pero la creatividad en la cocina no tiene límites.
El vino puede ser un gran acompañamiento para platos con salsa blanca, ya que su acidez y sabores complementan y realzan los ingredientes del plato.
Si prepara pasta en salsa blanca con mariscos, por ejemplo, intente servirla con vino blanco ligero y seco.
Pero para aquellos que prefieren vinos tintos, elige los ligeros que se adapten a tus gustos, entre ellos tenemos los más famosos Pinot Noir y Merlot.
Recuerde que maridar vino y comida es una cuestión de preferencia personal y no existen reglas que necesariamente deban seguirse al pie de la letra.
Lo importante es probar diferentes combinaciones y encontrar la que mejor se adapte a tus gustos.